sábado, 24 de noviembre de 2012

25.- Paisaje con muerte


 


Música e interpretación de Silvia Occorso


No tenía el color apagado de los robles.


Era la tierra, pues,  el corazón hambriento

de lo que  ya es, apenas,  polvo ,
la fauce ilesa del alarido , la tiniebla,
la mandíbula desencajada del depredado 
que le hinca el diente a lo muerto para alimentarse 
de   paisaje , 
para  no morir  de  sola inmediatez.

Tras el telón  de lo oscuro,  entre confusiones 

y en la espesura atragantada de lo negro
 el hombre  renunciaría a ser alguien ,  si  lo fue , solo, 
resucitado  como sombra de bosque que camina.
Él  hubiera deseado morir , soñándose niño, 
en el primer abrazo pronunciado por  la madre,
en  la imprudencia de  algún nombre, vulgar y femenino,
que le supiera a mujer emancipándosele en la boca.

Pero el temblor de la poca o mucha suerte

le vino a renacer , allí , por entre  las manos de pobre,
a los pies de la perpetuidad que culmina en la miseria 
y que viene, arrogándose, para   orinarnos de ruina.
Al fin, acabó  muriendo,   como un otoño apuñalado,
como los  árboles que, a golpes,  le gusta tronchar el viento...


Rosa Iglesias

 24 noviembre 2012



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