
No habrá persona viva,
no habrá quien, habiendo recorrido el camino
seco de la muerte,
se sienta a salvo del dolor ajeno
eludiendo la contienda.
No habrá, advierto, corazón vivo
que sea pálpito en soliloquio ,
sangre derruída sobre el suelo fresco
de la venganza.
No quedará mundo,
no quedará cosa alguna en pie
ni aire para que sólo el aire,
a bocanadas de su asfixia, lo respire...
Sonámbulos, ya abyectos,
en completa abdicación de la conciencia,
moriremos como título de sombra
entre las páginas horrendas
de algún hórrido libro,
como desechos estelares en órbitas
descritas desde lo fracasado.
Pero resurgirá de la duda,
de esa que el diablo engendra mientras dormita,
algún Cristo insurrecto.....
Rosa Iglesias
3 sept 2012
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