viernes, 28 de septiembre de 2012

20.- El obsceno color de la sangre




Temíamos el color obsceno de la sangre,
los trastornos inconexos de la vida
que acabarían confluyendo  en sus desvíos
como culminación de una muerte bien resuelta.

No sabría cómo decirte,  ahora,
que  la criatura ingenua de tu infancia
aún dormita,  bajo palio, a la  sombra contrariada de mi vientre.
Que   mientras el diablo se hacía vértigo en   tu piel
por todas las esquinas de mi sangre  deambulaba .
Que la  paráfrasis del existencialismo, más  elemental y rutinario,
se nos fue  creciendo demagogia
contra las constataciones inequívocas del verbo...

Que ya no somos uno,
que el demonio se ha escondido en mi memoria
y regresa, cada noche, a desvelarte...


Rosa Iglesias
26 septiembre 2012


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2 comentarios:

  1. Tu poesía crece cada día, Rosa.

    Un beso enorme
    Ana

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  2. Nuestra amistad también, mi querida Ana.
    Un abrazo inmenso

    Rosa

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